Colocar al bebé boca abajo se practica desde los primeros días, en sesiones muy cortas que después se van alargando. El objetivo que se suele considerar es de aproximadamente una hora acumulada al día hacia los tres o cuatro meses, repartida en numerosas sesiones. Se empieza con uno o dos minutos después de cambiarlo, varias veces al día.
Esta posición, a menudo llamada tummy time en la literatura anglófona, desempeña un papel concreto en el desarrollo motor. Nunca debe practicarse durante el sueño y siempre requiere supervisión directa.
Por qué colocar al bebé boca abajo marca la diferencia
Desde que se recomienda acostar a los bebés boca arriba, los lactantes pasan mucho menos tiempo boca abajo. Este cambio ha reducido las muertes súbitas del lactante, y no se cuestiona. Sin embargo, ha trasladado parte del trabajo muscular a los periodos de vigilia.
Boca abajo, el bebé debe levantar la cabeza contra la gravedad. Este movimiento ejercita los músculos de la nuca, la parte superior de la espalda y los hombros. Prepara el apoyo sobre los antebrazos y después sobre las manos, dos etapas indispensables antes de darse la vuelta y desplazarse.
Tres efectos documentados
- El fortalecimiento de los extensores de la nuca y del tronco, que condiciona el control de la cabeza y posteriormente la sedestación.
- La reducción de la presión continua sobre la parte posterior del cráneo, un factor de deformación posicional. El tema se trata en nuestro artículo sobre la plagiocefalia del lactante.
- La apertura de un campo visual diferente, que modifica la exploración y la atención prestada a los objetos cercanos.
¿Cuánto tiempo al día según la edad?
No existe una cantidad universal. Las referencias que aparecen a continuación corresponden a lo que se recomienda con mayor frecuencia y son orientativas.
Desde el nacimiento hasta 1 mes
Uno o dos minutos, de tres a cinco veces al día. A esta edad, la posición boca abajo también puede realizarse sobre el torso de un progenitor tumbado en posición semisentada, lo que suele aceptarse mejor.
De 1 a 3 meses
De tres a cinco minutos por sesión, varias veces al día, para alcanzar progresivamente entre quince y treinta minutos acumulados. El control de la cabeza se vuelve más estable con el paso de las semanas.
De 3 a 6 meses
El objetivo es aproximadamente una hora acumulada a lo largo del día, en sesiones de diez a veinte minutos. El bebé empieza a apoyarse sobre los antebrazos y después a estirar los brazos. También es el periodo en el que aparece el volteo, descrito en nuestro artículo sobre cómo y cuándo se da la vuelta el bebé.
Después de los 6 meses
La cuestión de la duración desaparece por sí sola. El bebé alterna las posiciones, gira sobre sí mismo, repta y después se desplaza a cuatro patas. El papel del progenitor pasa a ser preparar un espacio despejado en lugar de contar los minutos.
Mi bebé llora en cuanto lo pongo boca abajo: ¿qué hago?
Es frecuente y no significa que exista un problema. Boca abajo, un recién nacido realiza un esfuerzo real con músculos todavía débiles. Se cansa rápidamente y el llanto suele expresar ese esfuerzo más que dolor.
Cuatro ajustes resuelven la mayoría de las situaciones.
- Acortar la sesión. Treinta segundos tolerados son preferibles a cinco minutos sufridos. Después se puede alargar gradualmente.
- Cambiar el momento. Justo después de comer, la posición resulta incómoda. Después de cambiarlo o de una siesta suele tolerarla mejor.
- Ponerse a la altura del bebé. Tumbado frente a él, el progenitor se convierte en un punto de atención que le motiva a levantar la cabeza.
- Elevar ligeramente el torso con una muselina enrollada bajo las axilas, manteniendo los brazos hacia delante. Esto reduce el esfuerzo necesario.
Si el bebé rechaza sistemáticamente la posición mucho después de los tres meses, o si siempre gira la cabeza hacia el mismo lado, es preferible consultarlo con el médico. Una tortícolis posicional se corrige mejor cuanto antes se detecta.
¿Sobre qué superficie colocar al bebé?
La superficie importa más de lo que parece. Una alfombra demasiado blanda absorbe el apoyo de los antebrazos y hace que el esfuerzo sea menos eficaz. Un suelo desnudo y duro es estable, pero poco cómodo y frío.
El mejor equilibrio es una superficie plana, firme y ligeramente acolchada. Una espuma densa de aproximadamente uno o dos centímetros ofrece ese equilibrio. Los criterios sobre materiales y certificación se detallan en nuestra guía sobre las alfombras de espuma para bebés.
La alfombra de actividades Treelys de espuma XPE de 15 mm ha sido diseñada para este tipo de uso: es lo bastante firme para que el apoyo de los brazos sea eficaz y lo bastante gruesa para amortiguar las caídas laterales que se producen al darse la vuelta.
Qué se debe evitar
- La cama o el sofá. La superficie se hunde y existe riesgo de caída en cuanto el bebé gira.
- Los cojines de posicionamiento sin supervisión. Están diseñados para la vigilia, nunca para dormir.
- Las sesiones justo antes de quedarse dormido, cuando la tolerancia es mínima.
En nuestro artículo sobre los errores que se deben evitar con una alfombra de actividades se recogen otros errores frecuentes relacionados con el tiempo en el suelo.
Boca abajo durante la vigilia, boca arriba para dormir
Estas dos reglas no se contradicen, sino que se complementan. Acostar al bebé boca arriba sigue siendo la recomendación para todos los periodos de sueño, incluidas las siestas. El tiempo boca abajo corresponde únicamente a las fases de vigilia, con un adulto presente y atento.
Si el bebé se queda dormido durante una sesión, hay que colocarlo boca arriba. Las pautas completas para dormir aparecen en nuestro artículo sobre el sueño seguro del lactante.
Cómo facilitar las sesiones
Algunos principios sencillos aumentan notablemente el tiempo que el bebé tolera la posición.
- Fraccionar. Seis sesiones de dos minutos son preferibles a una sesión de doce minutos.
- Colocar un objeto contrastado a la altura de los ojos, a unos veinticinco centímetros. Un espejo irrompible funciona especialmente bien.
- Hablar. La voz del progenitor, situada frente al bebé, favorece que mantenga la cabeza erguida.
- Variar la orientación. Alternar el lado hacia el que la luz o el sonido atraen su atención evita que gire siempre de la misma manera.
- Aprovechar los momentos tranquilos del día, en lugar de las últimas horas, cuando predomina el cansancio.
Lo que no se debe esperar
Pasar tiempo boca abajo no hará que el bebé camine antes. No existen datos sólidos que permitan afirmarlo. Esta práctica favorece el desarrollo muscular, pero no acelera el calendario.
Tampoco sustituye la libertad general de movimiento. Un bebé que pasa el día en una hamaca o en un portabebés rígido tendrá poco tiempo en el suelo, independientemente de la duración de sus sesiones boca abajo. La cuestión central sigue siendo el tiempo total que pasa moviéndose libremente.
Por último, cada niño tiene su propio ritmo. Un bebé que tolera poco la posición a los dos meses puede instalarse en ella sin dificultad a los cuatro meses. La constancia importa más que el rendimiento.