Un bebé que saca la lengua cuando usted lo hace no lo hace al azar. Está ejercitando uno de los mecanismos de aprendizaje más poderosos de los niños pequeños: la imitación.
Una habilidad presente desde muy temprano
La imitación de gestos sencillos aparece durante las primeras semanas. Abrir la boca, sacar la lengua, abrir mucho los ojos: estas reproducciones son breves y frágiles, pero reales.
Supone una operación compleja. El bebé ve un rostro externo y reproduce el movimiento en su propio cuerpo, que no puede ver. Es una correspondencia entre percepción y acción.
Por qué es importante
La imitación permite aprender sin recurrir a costosos ensayos y errores. El niño adquiere una habilidad que ya ha sido validada por un adulto. Es un ahorro considerable en el aprendizaje.
Las formas que adopta la imitación
La imitación inmediata
El bebé reproduce un gesto justo después de verlo. Dar palmadas, agitar un sonajero, decir adiós con la mano. Esta forma predomina antes de los doce meses.
La imitación diferida
Alrededor de los dieciocho meses, el niño reproduce un gesto que vio varias horas o varios días antes. Esta capacidad marca un paso importante.
Demuestra que ha memorizado una representación mental de la acción. Aquí conectamos con lo que describimos en nuestro artículo sobre la permanencia del objeto.
La imitación selectiva
Alrededor de los dos años, el niño ya no lo copia todo. Elige lo que le parece eficaz o relevante. Incluso empieza a copiar más a las personas que considera competentes.
Lo que realmente imita el niño
Imita los gestos de la vida cotidiana antes que las actividades diseñadas para él. Pasar un paño, ordenar, verter, remover con una cuchara.
También imita las actitudes: el tono de voz, la forma de reaccionar ante una contrariedad, la manera de saludar. A menudo, esta es la parte más desconcertante para los padres.
Una consecuencia práctica
No necesita organizar sesiones de imitación. Basta con realizar sus gestos habituales en presencia del niño, sin acelerarlos.
El ritmo importa más que el contenido. Un gesto lento y descompuesto es mucho más fácil de imitar que un gesto eficaz.
Cómo preparar un espacio favorable
La imitación requiere dos condiciones: ver con claridad y poder intentarlo con seguridad.
Ver con claridad
Coloque al niño en un lugar desde el que pueda observar la actividad familiar. Un rincón en el suelo de la sala de estar es mejor que una habitación aislada.
Abordamos esta organización en nuestro artículo sobre cómo organizar un rincón de estimulación.
Poder intentarlo
Un suelo acolchado permite realizar intentos fallidos sin consecuencias. Eso hace posible la repetición, y la repetición es la clave del aprendizaje por imitación.
Nuestras alfombras de estimulación plegables se pueden trasladar de una habitación a otra. Así, el niño permanece cerca de la actividad sin estar sobre un suelo duro. La misma lógica guía nuestro orinal evolutivo 3-en-1: imitar a los mayores en el baño es un poderoso motor para aprender a ir al baño.
No convierta el juego en un ejercicio
Repetir «haz como mamá» hace que el intercambio parezca una lección. La imitación espontánea es más rica que la imitación solicitada.
Deje espacio para la observación silenciosa. Un niño que observa durante mucho tiempo no está pasivo. Este es también el sentido de nuestro artículo sobre el juego libre.
Lo esencial
- La imitación aparece muy pronto y se vuelve diferida alrededor de los dieciocho meses.
- El niño copia más los gestos cotidianos que las actividades específicas.
- Ralentizar sus propios gestos basta para hacerlos imitables.
- Un espacio en el suelo cerca de la vida familiar favorece la observación.
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