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Affection

El bebé da besos: a qué edad y cómo muestra su afecto

Fotografía analógica de la manita de un niño apoyada en la mano de un adulto, bebé da besos – Treelys®

El bebé da besos casi siempre entre los 12 y los 18 meses, tras meses de sonrisas, miradas y bracitos extendidos. Los hitos del desarrollo de los CDC estadounidenses sitúan a los 15 meses el momento en que muestra cariño con abrazos o besos. Antes de esa edad, los primeros “besos” suelen parecer una boca muy abierta apoyada en la mejilla, y es lo normal.

Este gesto no llega solo. Forma parte de un vínculo que se va construyendo poco a poco desde las primeras semanas. Te contamos las etapas, cómo acompañarlo sin forzarlo y la precaución de higiene que conviene conocer con un recién nacido.

El bebé da besos: ¿a qué edad?

No hay una fecha exacta, pero sí un orden bastante regular. Los centros estadounidenses para el control y la prevención de enfermedades (CDC) publican unos hitos que describen lo que hacen la mayoría de los niños a una edad determinada.

A los 15 meses, según estos hitos, el niño muestra su cariño dando abrazos, acurrucándose o dando besos. A esa misma edad abraza un peluche o una muñeca y da palmas cuando está contento.

En la práctica, muchos niños imitan un beso hacia los 10 o 12 meses, sobre todo cuando un adulto se lo pide jugando. El beso espontáneo, que da por iniciativa propia en el momento oportuno, suele aparecer más bien entre los 12 y los 18 meses. Estos intervalos son orientativos y varían mucho de un niño a otro.

Antes del primer beso: las etapas del cariño

El beso es el resultado visible de un vínculo que se construye desde el nacimiento. Lo preceden varias señales más discretas.

La sonrisa y la mirada

La sonrisa dirigida a una persona conocida aparece en los primeros meses. Es la primera forma que tiene el bebé de responder a la ternura que recibe. Hablamos de esta etapa en detalle en nuestro artículo sobre la sonrisa social del bebé.

Los brazos extendidos y la reacción cuando te vas

Hacia los 9 meses, según esos mismos hitos de los CDC, el niño levanta los brazos para que lo cojan. También reacciona cuando te vas: te mira, te tiende la mano o llora. Estas reacciones muestran que distingue claramente a las personas importantes para él.

Los gestos compartidos

Entre los 9 y los 15 meses llegan los gestos sociales: decir adiós con la mano, dar palmas, señalar con el dedo. El beso pertenece a esta familia de gestos que aprende observando a los adultos. Describimos el más conocido de ellos en nuestro artículo sobre el momento en que el bebé da palmas.

¿Por qué sus primeros besos parecen un mordisco?

Porque el bebé reproduce lo que ve con los recursos que tiene. Ha entendido que el beso se da con la boca y se posa en la cara. Pero todavía no sabe cerrar los labios ni controlar la presión.

El resultado suele ser una boca muy abierta y húmeda, a veces acompañada de un pequeño mordisquito. No es agresividad ni falta de cariño. Es un gesto de imitación todavía aproximado.

A esta edad, la boca también sigue siendo una herramienta de exploración. El niño descubre los objetos y las caras llevándoselos a los labios, como explicamos en nuestro artículo sobre el bebé que se lo lleva todo a la boca. El beso preciso, con los labios cerrados, se va perfeccionando con los meses.

¿Cómo animarle a dar besos sin imponérselos?

Los besos se aprenden sobre todo con el ejemplo. Un niño que recibe ternura acaba devolviéndola, a su manera y a su ritmo.

  • Dale besos y nómbralos: “un beso en la mejilla”, “un beso en la mano”.
  • Jugad a dar besos a un peluche y luego proponle que haga lo mismo.
  • Acoge sus versiones torpes con cariño, sin corregirlas.
  • Propón otros gestos de cariño: un abrazo, un “beso volado” con la mano, un roce de narices.

Este mecanismo de aprendizaje por observación se explica en nuestro artículo sobre la imitación en el bebé.

No forzar un beso

A veces un niño se niega a dar un beso a un abuelo o a un adulto al que conoce poco. Es mejor no insistir. Respetar esta negativa le enseña que su cuerpo le pertenece y que el cariño no se exige.

Ofrecer una alternativa suele bastar: saludar con la mano, sonreír, chocar los cinco. Este consejo responde a la práctica educativa habitual, no procede de una recomendación oficial. Aun así, coincide con la idea, muy compartida, de un apego basado en la seguridad y no en la obligación.

¿Hay que dejar que todo el mundo bese a un recién nacido?

No, y la precaución es especialmente importante en las primeras semanas. El servicio de salud británico (NHS) recuerda que el virus del herpes puede transmitirse al bebé a través del beso de una persona que tiene una calentura.

Según el NHS, el riesgo de infección es máximo durante las seis primeras semanas de vida. Sus recomendaciones son sencillas.

  • Una persona que tiene una calentura, o que la ha tenido hace poco, no debe besar al bebé.
  • Es preferible limitar los besos a las personas cercanas que cuidan del niño.
  • Si se le da un beso, la parte superior de la cabeza es el lugar más seguro. Se evitan la boca, la nariz y los ojos.

El NHS pide llamar rápidamente al médico si el bebé está irritable, come mal o tiene fiebre de 38 °C o más. Lo mismo ocurre si aparecen lesiones en la piel, los ojos o la boca. Una somnolencia inusual, dificultad para respirar o una convulsión obligan a llamar a urgencias.

Puede resultar delicado hacer respetar esta norma durante las visitas. Encontrarás nuestras pautas para organizarlas en nuestro artículo sobre las visitas tras el nacimiento.

¿Y si todavía no da besos?

Un niño puede estar muy apegado sin dar besos. Algunos prefieren los abrazos, otros el contacto visual y otros un gesto propio. El temperamento cuenta tanto como la edad.

Lo que importa es el conjunto: ¿te mira tu hijo, sonríe cuando vuelves, busca el contacto cuando necesita que lo tranquilicen? Si estas señales están presentes, que no dé besos a los 15 o 18 meses no es, en sí mismo, nada preocupante.

En cambio, los CDC recomiendan hablarlo con el médico si un niño pierde habilidades que ya había adquirido. También conviene consultar si el contacto visual, las sonrisas y los gestos compartidos siguen siendo escasos. No es un diagnóstico, sino una invitación a observar junto a un profesional.

La seguridad del vínculo, más que las muestras de cariño, es lo que cuenta para el desarrollo. Lo explicamos en nuestro artículo sobre el apego seguro de 0 a 3 años.

Lo que hay que recordar

  • El bebé suele dar besos entre los 12 y los 18 meses; los hitos de los CDC sitúan el cariño con abrazos y besos a los 15 meses.
  • Los primeros besos, con la boca abierta, son una imitación todavía torpe.
  • Se le anima con el ejemplo y el juego, sin forzar nunca un beso.
  • Con un recién nacido, nada de besos si se tiene una calentura y, a ser posible, en la parte superior de la cabeza.
  • Un niño puede estar muy apegado sin dar besos: lo que cuenta es el conjunto de señales.

Fuentes

  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC), “Milestones by 9 Months” y “Milestones by 15 Months”, programa Learn the Signs. Act Early., páginas revisadas el 16 de mayo de 2026.
  • National Health Service (NHS), “Neonatal herpes”, página revisada el 24 de julio de 2025.
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