La llegada de un segundo hijo altera el equilibrio familiar, incluido el del mayor, que también debe encontrar su lugar. Algunas pautas sencillas ayudan a acompañar esta transición con suavidad.
Antes del nacimiento: implicarlo sin forzar
Explicarle al mayor, con palabras sencillas y adaptadas a su edad, qué va a cambiar ayuda a limitar las sorpresas. Implicarlo en algunos preparativos, como elegir un objeto para el futuro bebé, puede reforzar su sentimiento de pertenencia.
Evitar grandes cambios simultáneos
Es preferible evitar que la llegada del bebé coincida con otros cambios importantes, como cambiarlo de habitación o dejar el chupete, para no multiplicar las nuevas referencias que debe asimilar al mismo tiempo.
Después del nacimiento: reservar tiempo para el mayor
Reservar momentos, aunque sean breves, a solas con el mayor ayuda a mantener su sensación de seguridad afectiva. Este tiempo puede adoptar la forma de un juego compartido, incluso sobre una alfombra de actividades común para los dos niños.
Las regresiones, una reacción frecuente
No es raro que el mayor manifieste comportamientos regresivos, como volver a pedir el orinal o el biberón, durante las semanas posteriores al nacimiento. Esta reacción suele ser pasajera y no requiere ninguna intervención específica más allá de la paciencia y la escucha.
Para saber más
Para acompañar el desarrollo de cada niño a su propio ritmo, consulte nuestro artículo sobre el desarrollo cognitivo del bebé o nuestro artículo sobre el objeto de apego y el objeto transicional. Si tiene alguna pregunta, contacte con nuestro equipo.