De todos los sentidos, el oído es el que se desarrolla antes. Mucho antes de ver un rostro con claridad, el bebé oye, clasifica y memoriza sonidos. Comprender este calendario cambia la forma de hablarle y de organizar su entorno sonoro.
Un oído que funciona antes del nacimiento
La cóclea, órgano de la audición, se vuelve funcional durante el segundo trimestre del embarazo. El feto percibe entonces los sonidos graves transmitidos por los tejidos maternos.
Sobre todo oye los ritmos: los latidos del corazón, la respiración y la prosodia de la voz de su madre. Los sonidos agudos, en cambio, son filtrados en gran medida por el medio líquido.
Lo que el recién nacido ya reconoce
Al nacer, el bebé prefiere la voz de su madre a la de una desconocida. También distingue la melodía de su lengua materna de la de una lengua extranjera.
Esta preferencia no es anecdótica. Significa que varias semanas de aprendizaje auditivo ya han tenido lugar antes del primer día de vida.
El cribado neonatal
En Francia, en la maternidad se ofrece un cribado de la sordera permanente neonatal. Es indoloro, dura unos minutos y suele realizarse mientras el bebé duerme.
Las grandes etapas de 0 a 3 años
La audición no se reduce a oír. El cerebro debe aprender a localizar, separar e interpretar lo que recibe.
Desde el nacimiento hasta los seis meses
El recién nacido se sobresalta ante los ruidos fuertes y se calma con las voces familiares. Hacia los tres o cuatro meses, gira la cabeza hacia una fuente sonora situada a un lado.
Esta localización requiere comparar lo que oye cada oído. Es un cálculo cortical que el bebé perfecciona durante meses.
De los seis meses al año
Aparece y se estructura el balbuceo. El bebé repite sílabas, modula la voz y se escucha producir sonidos.
Al mismo tiempo, su oído se especializa en los sonidos de su lengua. Progresivamente se vuelve menos sensible a los contrastes fonéticos ausentes de su entorno.
De uno a tres años
El niño ya sabe aislar una voz en un entorno ruidoso, pero lo hace peor que un adulto. Por eso, un ambiente ruidoso le exige un esfuerzo auditivo real.
Cómo apoyar este despertar en el día a día
No se trata de estimular más, sino de hacerlo mejor. Un entorno sonoro cargado fatiga la atención en lugar de alimentarla.
Hablar, cantar, nombrar
La voz humana sigue siendo el mejor material auditivo. Comentar lo que hacemos, cantar las mismas canciones infantiles y nombrar los objetos construye el vínculo entre el sonido y el significado.
Este trabajo prepara directamente la entrada en el lenguaje, que detallamos en nuestro artículo sobre el desarrollo del lenguaje de 0 a 3 años.
Bajar el ruido de fondo
Una televisión encendida continuamente enmascara las voces y dificulta la discriminación de los sonidos. Apagar el ruido de fondo durante los momentos de intercambio sigue siendo uno de los gestos más eficaces.
Variar los materiales sonoros
La madera, el tejido y el metal no suenan igual. Un espacio de juego en el suelo permite al niño producir estos sonidos por sí mismo y observar su efecto.
Este es también uno de los beneficios de una alfombra de juego para bebés: una superficie estable donde el niño puede golpear, hacer rodar objetos y escuchar con total autonomía.
Un sentido entre otros
El oído nunca trabaja solo. Se coordina con la vista y con el tacto para construir una representación coherente del mundo.
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