Un mundo borroso que se vuelve más nítido cada semana
Al nacer, tu bebé no ve como tú. Su visión es borrosa y está limitada a unos treinta centímetros. Es la distancia exacta entre su rostro y el tuyo durante la lactancia o el biberón.
Las etapas de la maduración visual
De 0 a 2 meses: primero, el blanco y negro
Los conos de la retina, responsables de los colores, todavía son inmaduros. Tu bebé percibe sobre todo los contrastes marcados, como el negro, el blanco y las formas geométricas sencillas.
De 3 a 4 meses: colores y profundidad
La percepción de los colores se desarrolla progresivamente, al igual que la visión binocular. Tu bebé empieza a seguir un objeto en movimiento y a coordinar la mirada con las manos.
De 5 a 8 meses: la visión al servicio de la motricidad
La coordinación ojo-mano mejora notablemente a esta edad. Tu hijo mira un objeto, extiende la mano y luego lo agarra. La visión se convierte en una verdadera herramienta de exploración.
De 9 a 12 meses: una visión casi madura
La agudeza visual se aproxima a la de un adulto. Tu bebé distingue un objeto pequeño a distancia y empieza a calcular las alturas, una habilidad relacionada con su motricidad fina y gruesa.
Qué significa esto para el espacio de juego
Durante las primeras semanas, un entorno con alto contraste estimula más que una decoración en tonos pastel. Por eso, nuestros tres universos de alfombras de actividades juegan deliberadamente con contrastes marcados.
Después de unos meses, la textura y el relieve se convierten en referencias tan importantes como la vista. Un niño que explora no se limita a mirar un objeto: lo toca y lo compara.
La infancia no es una competición: aquí no hay nada que acelerar. Descubre nuestros consejos sobre el sueño y el desarrollo cerebral, o sobre el juego libre sin dispositivos, dos temas estrechamente relacionados con la visión.
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