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Cognition

Memoria del bebé: qué recuerda y a partir de qué edad

Objetos familiares de un bebé en flat lay, referencias que alimentan la memoria del bebé – Treelys®

La memoria del bebé funciona desde el nacimiento, e incluso antes. Un recién nacido reconoce la voz de su madre, un bebé de 3 meses recuerda un gesto durante varios días y un niño de año y medio, durante varias semanas. Lo que le falta al pequeño no es memoria: es la capacidad, más adelante, de recuperar esos recuerdos.

La memoria del bebé empieza antes del nacimiento

En el último trimestre del embarazo, el feto oye los sonidos que atraviesan la pared del útero, empezando por la voz de su madre. En 1980, dos investigadores estadounidenses, Anthony DeCasper y William Fifer, lo demostraron en la revista Science. Recién nacidos de pocos días modificaban su ritmo de succión para oír la voz materna en lugar de otra voz de mujer.

Dicho de otro modo, el bebé llega al mundo con huellas de lo que percibió en el útero. El olor y el sabor del líquido amniótico, que se encuentran también en la leche materna, cumplen un papel parecido. Estos referentes familiares tranquilizan al recién nacido desde sus primeros días.

¿Qué recuerda realmente un bebé?

Un bebé no recuerda como un adulto, con relatos fechados. Memoriza sobre todo regularidades: una voz, una cara, un olor, una rutina, el efecto de un gesto. Los investigadores distinguen varias formas de memoria que se desarrollan a ritmos distintos.

  • El reconocimiento: mira durante más tiempo una imagen nueva que una que ya ha visto. Es la prueba de que ha guardado la primera en la memoria.
  • La memoria de las acciones: repite un gesto que produjo un efecto, como patalear para hacer que se mueva un móvil.
  • La imitación diferida: reproduce más tarde un gesto que ha observado, sin haberlo practicado en ese momento.

El experimento del móvil: ¿cuánto dura un recuerdo?

La psicóloga estadounidense Carolyn Rovee-Collier dedicó su carrera a un experimento sencillo. Se ata una cinta entre el tobillo del bebé y un móvil colgado encima de su cuna. El bebé descubre enseguida que, al mover la pierna, hace que el móvil se mueva.

Unos días después, se vuelve a colocar el móvil, esta vez sin cinta. Si el bebé se pone a patalear de inmediato, es que lo recuerda. Los resultados, publicados sobre todo en 1998 en Developmental Psychobiology por su equipo, muestran una progresión clara.

  • Hacia los 2 meses, el recuerdo dura aproximadamente de uno a dos días.
  • Hacia los 3 meses, dura aproximadamente una semana.
  • Hacia los 6 meses, dura aproximadamente dos semanas.
  • Hacia los 18 meses, con una tarea adaptada a la edad, dura varias semanas, más de tres meses en algunos ensayos.

Otros dos resultados llamaron la atención de los investigadores. Primero, el recuerdo está muy ligado al contexto: basta con cambiar el estampado del protector de la cuna para que falle en los más pequeños. Después, un breve recordatorio, como volver a ver el móvil moverse unos segundos, reactiva un recuerdo que se creía perdido.

¿A qué edad recuerda el bebé lo que ve hacer?

La imitación diferida aparece a lo largo del primer año. Estudios realizados en los años noventa demostraron que bebés de 6 meses reproducen al día siguiente un gesto visto una sola vez en una marioneta. Hacia los 14 meses, un niño puede reproducir una acción nueva observada una semana antes, según los trabajos de Andrew Meltzoff publicados en 1988.

Es esta capacidad la que convierte al pequeño en un observador tan atento. Nuestro artículo sobre la imitación y el aprendizaje por observación explica cómo se manifiesta en el día a día.

Lo que muestran las imágenes cerebrales recientes

Durante mucho tiempo se pensó que el hipocampo, la estructura del cerebro que registra los recuerdos de acontecimientos, no era funcional hasta pasados varios años. Un estudio de la Universidad de Yale, publicado en Science en marzo de 2025, matiza mucho esta idea.

El equipo de Nick Turk-Browne observó mediante resonancia magnética a 26 bebés de 4 meses a 2 años mientras miraban imágenes. Cuando el hipocampo se activaba más ante una imagen, el bebé la reconocía mejor después. Esta codificación era más marcada a partir de los 12 meses, pero ya estaba presente en algunos más pequeños.

¿Por qué no guardamos ningún recuerdo de la primera infancia?

Este fenómeno tiene nombre: la amnesia infantil. La mayoría de los adultos no recuerdan nada de antes de los tres o cuatro años, aproximadamente. Sin embargo, como acabamos de ver, los bebés sí memorizan.

La hipótesis preferida por los investigadores de Yale es un problema de acceso más que de registro. Los recuerdos se formarían y luego resultarían imposibles de encontrar a medida que el cerebro, el lenguaje y la noción de uno mismo se transforman. Hay investigaciones en curso que intentan averiguar si persisten de una forma u otra.

Olvidar un acontecimiento no significa que no haya dejado huella. Las experiencias repetidas de la primera infancia moldean las expectativas, los hábitos y la sensación de seguridad, incluso sin recuerdo consciente.

Memoria y referentes cotidianos: lo que de verdad ayuda

Los estudios sobre la memoria del bebé coinciden en una idea sencilla: un bebé recuerda lo que se repite en un entorno estable. No necesita ejercicios ni objetos especiales. Bastan unos cuantos hábitos.

  • Las rutinas: la misma secuencia a la hora de dormir o del baño ayuda a tu hijo a anticiparse. Nuestro artículo sobre las rutinas y la seguridad afectiva explica por qué esta previsibilidad le da tranquilidad.
  • Los mismos lugares de juego: encontrar cada día el mismo espacio en el suelo, con algunos objetos conocidos, le ofrece referentes estables. Una alfombra de juegos colocada siempre en el mismo sitio cumple esta función.
  • Repetir libros y canciones infantiles: releer el mismo cuento le permite reconocer y después anticipar las páginas. Consulta a qué edad empezar a leerle un libro al bebé.
  • Poner nombre a lo que pasa: ponerle palabras a una situación ayuda más adelante al niño a organizar sus recuerdos, cuando llega el lenguaje.

Memoria, nombre, cara: hitos que se relacionan entre sí

Varias etapas muy conocidas del desarrollo se basan en la memoria. Reconocer su nombre supone haber asociado un sonido a sí mismo; consulta nuestro artículo sobre la edad a la que el bebé reacciona a su nombre. Buscar un juguete escondido supone recordar que existe: es la permanencia del objeto.

Reconocerse en un espejo, hacia los 18 meses, exige recordar su propia cara. Nuestro artículo sobre la edad a la que el bebé se reconoce en el espejo explica cómo se observa este hito.

¿Tienes que preocuparte si tu bebé parece olvidar?

No, en la inmensa mayoría de los casos. Un bebé que no reconoce enseguida a un familiar al que vio hace un mes, o que parece haber olvidado un juego, se comporta con normalidad. Su memoria todavía depende mucho del contexto y de los recordatorios.

Lo que sí merece comentarse con el médico es una pérdida de habilidades adquiridas: un niño que ya no hace lo que sabía hacer, que deja de balbucear o de reaccionar ante quienes le rodean. En ese caso, es mejor consultar sin esperar a la próxima revisión.

En resumen

  • La memoria del bebé funciona desde el nacimiento: reconoce la voz de su madre.
  • Un recuerdo dura de uno a dos días hacia los 2 meses, unas dos semanas hacia los 6 meses y varias semanas hacia los 18 meses.
  • El contexto cuenta mucho, y un breve recordatorio reactiva un recuerdo olvidado.
  • La amnesia infantil sería sobre todo un problema de acceso a los recuerdos, no de registro.
  • Rutinas, lugares estables y repeticiones son los mejores aliados de su memoria.

Fuentes

  • DeCasper A. J., Fifer W. P., “Of human bonding: newborns prefer their mothers' voices”, Science, 1980.
  • Hartshorn K., Rovee-Collier C. et al., “The ontogeny of long-term memory over the first year-and-a-half of life”, Developmental Psychobiology, 1998.
  • Barr R., Dowden A., Hayne H., “Developmental changes in deferred imitation by 6- to 24-month-old infants”, Infant Behavior and Development, 1996.
  • Meltzoff A. N., “Infant imitation after a 1-week delay”, Developmental Psychology, 1988.
  • Yates T. S., Turk-Browne N. B. et al., “Hippocampal encoding of memories in human infants”, Science, 20 de marzo de 2025; comunicado de la Universidad de Yale del mismo día.
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