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Bebé zurdo o diestro: ¿a qué edad se define la lateralidad?

Bebé zurdo o diestro: dos lápices de colores a ambos lados de un garabato sobre una alfombra de juegos – Treelys®

¿Tu bebé es zurdo o diestro? Antes del primer año, todavía no hay respuesta: un bebé usa sus dos manos de forma alterna, y eso es exactamente lo que debe hacer. La preferencia por una mano suele empezar a verse entre los 18 meses y los 3 años, y luego se estabiliza hacia los 4 a 6 años, la edad en la que el niño aprende a sujetar un lápiz. Aproximadamente uno de cada diez niños acaba siendo zurdo, una proporción que se mantiene estable de un país a otro.

Este artículo describe cómo se construye la lateralidad, qué puedes observar en cada edad, por qué no hay que forzar nada y el único caso en el que una preferencia marcada merece comentarse con el médico.

Bebé zurdo o diestro: ¿a qué edad se sabe?

No antes de los 18 meses, y rara vez con seguridad antes de los 3 años. Entre los 4 y los 6 años, la mano dominante ya está establecida en la gran mayoría de los niños. Antes de esa edad, una mano que parece preferida durante unas semanas puede cambiar al mes siguiente, sin que eso signifique nada.

La lateralidad no es solo cosa de la mano. El ojo, el pie y el oído también tienen un lado preferente, que no siempre coincide con el de la mano. Un niño diestro de mano y zurdo de ojo no tiene ningún problema: esta lateralidad llamada cruzada es frecuente y no tiene consecuencias.

Cómo se construye la lateralidad, paso a paso

Del nacimiento a los 6 meses: las dos manos, sin distinción

El recién nacido aprieta por reflejo lo que le pones en la palma, con una mano o con la otra. Hacia los 3 o 4 meses, empieza a estirar el brazo hacia un objeto. Lo hace con la mano más cercana al objeto, no con una mano preferida. Encontrarás nuestras referencias sobre esta primera fase en nuestro artículo sobre la edad a la que el bebé agarra los objetos.

A esta edad, algunos estudios ecográficos han observado fetos que se chupan más un pulgar que el otro. Estas observaciones son interesantes, pero no permiten predecir la lateralidad de un niño concreto. Solo muestran que el proceso empieza pronto.

De los 6 a los 12 meses: pasar de una mano a la otra

El bebé aprende a pasar un objeto de una mano a la otra y, después, a sujetar un objeto en cada mano. Estos traspasos son un ejercicio de coordinación entre los dos hemisferios del cerebro. Son tanto más ricos cuanto más trabajan las dos manos por igual.

Hacia los 9 o 10 meses aparece la pinza entre el pulgar y el índice. A menudo se practica con las dos manos, según la posición del objeto. Una mano puede parecer más hábil durante unos días y luego la otra toma el relevo.

De los 12 a los 24 meses: las primeras tendencias

Es la edad en la que muchos padres empiezan a notar que una mano se usa más para sujetar la cuchara, empujar un coche o apilar. Esa tendencia existe, pero sigue siendo inestable. Un niño de 18 meses puede comer con la mano izquierda durante un mes y cambiar después.

El gesto de señalar, que describimos en nuestro artículo sobre la edad a la que el bebé señala con el dedo, es uno de los primeros en los que se aprecia una preferencia. Eso no quiere decir que sea definitiva.

De los 2 a los 3 años: la preferencia se perfila

Con el dibujo, el niño hace gestos más finos y más repetidos. La mano que sujeta el lápiz se vuelve más constante. Nuestro artículo sobre la edad a la que el bebé hace garabatos describe esta etapa. A menudo es en este momento cuando la familia “lo sabe”, aunque en la escuela infantil todavía se observen cambios.

De los 4 a los 6 años: la estabilización

El aprendizaje de la grafomotricidad y después de la escritura fija la mano dominante. A los 6 años, una lateralidad todavía sin definir merece la opinión de un profesional, no porque sea anormal, sino porque la escritura necesita una mano estable.

Mi bebé usa siempre la misma mano: ¿es preocupante?

Después de los 18 meses, no: es la lateralización normal que empieza. Antes de los 12 meses, en cambio, no se espera una preferencia clara y constante por una sola mano. Conviene comentarlo con el médico que sigue al niño.

La razón no es la mano que usa, sino la otra. Un bebé que casi nunca usa una de sus manos, que la mantiene cerrada o la deja apartada, puede tener cierta debilidad en ese lado. Una exploración sencilla permite comprobarlo. En la gran mayoría de los casos no hay nada, pero es una de las señales que los profesionales prefieren observar pronto. Nuestro artículo sobre la detección de los trastornos del neurodesarrollo antes de los 3 años sitúa esta señal entre las demás.

Para observar sin sesgos, coloca el objeto justo en el centro, frente al niño, y mira qué mano sale. Cualquier bebé cogerá con la mano derecha un objeto colocado a su derecha.

¿Por qué algunos niños son zurdos?

No se conoce la respuesta completa. La genética influye, pero no de forma sencilla: intervienen varios genes, y dos padres zurdos suelen tener hijos diestros. El desarrollo del embarazo y del parto también podría influir, sin que se sepa exactamente cómo.

Lo que sí está establecido es que la proporción de zurdos, en torno al 10 %, se encuentra en todas las culturas estudiadas. Durante mucho tiempo se subestimó en los países donde la escuela corregía a los niños zurdos. Desde que esa práctica desapareció, la cifra se mantiene estable.

Ser zurdo no es ni una ventaja ni una desventaja. Las diferencias de rendimiento que durante mucho tiempo se atribuyeron a los zurdos se deben sobre todo a herramientas pensadas para diestros: tijeras, sacapuntas, cuadernos de espiral.

¿Hay que fomentar una mano más que la otra?

No, nunca. Ni hacia la derecha, como se hizo durante generaciones, ni hacia la izquierda porque uno de los padres sea zurdo. Forzar la mano no dominante dificulta el aprendizaje del gesto y puede crear una tensión duradera en torno al dibujo y la escritura.

El buen reflejo es justo el contrario: ofrecer situaciones en las que el niño elija. Un objeto en el centro, dos objetos iguales a cada lado, una cuchara colocada delante del plato y no a la derecha. El suelo es el mejor terreno para ello. Sobre una alfombra de juegos lo bastante grande, un bebé que se desplaza coge lo que hay a la izquierda igual que lo que hay a la derecha, sin que un adulto oriente el gesto.

Las comidas son el otro gran terreno de observación. Nuestro artículo sobre la edad a la que el bebé come solo con cuchara explica cómo dejar que el niño elija su mano, incluso cuando cambia a mitad de la comida.

Cómo observar la lateralidad de tu hijo sin equivocarte

Una sola observación no dice nada. Son decenas de gestos, repetidos durante varias semanas, los que marcan una tendencia. Estos son los que más información dan, a partir de los 2 años.

  • La mano que sujeta el lápiz o el pincel, cuando el objeto está colocado en el centro.
  • La mano que se lleva la cuchara a la boca.
  • La mano que lanza una pelota.
  • La mano que sujeta el cepillo de dientes o el peine.
  • La mano que abre una caja, mientras la otra la sujeta.
  • La mano que construye una torre de cubos.

Si ocho de cada diez gestos salen de la misma mano durante varias semanas, la tendencia está ahí. Si los gestos se reparten, el niño simplemente todavía no ha elegido. Ninguna de las dos situaciones requiere intervenir.

El pie se ve en el primer pie que apoya en un escalón o en el pie que golpea un balón. El ojo se ve en el que el niño cierra para mirar por un tubo. Estas observaciones son útiles sobre todo para los profesionales, en edad escolar.

Lateralidad y desarrollo motor: lo que de verdad importa

La lateralidad forma parte de un conjunto más amplio: la coordinación de los dos lados del cuerpo. Reptar, gatear, golpear dos objetos entre sí, pasar cosas de una mano a la otra: estos gestos simétricos o cruzados preparan la futura especialización de las manos. Nuestro artículo sobre la motricidad fina y gruesa de 0 a 3 años los ordena.

Un niño que ha reptado, manipulado, trasvasado y construido mucho tendrá una mano dominante más hábil, sea cual sea. Es ese tiempo de juego libre en el suelo lo que marca la diferencia, mucho más que cualquier intento de orientar la elección.

Lo que hay que recordar

Un bebé no es ni zurdo ni diestro antes de los 18 meses, y nada permite saberlo antes. La preferencia se perfila entre los 2 y los 3 años y se fija entre los 4 y los 6 años. Una preferencia clara antes de los 12 meses se comenta con el médico, no por la mano que usa, sino por la que no usa. El resto del tiempo, la mejor actitud es ofrecer objetos en el centro y dejar que el niño elija. Esta forma de acompañar sin adelantarse es la que describimos en nuestra página sobre nosotros.

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