La mayoría de las bañeras para bebé están diseñadas para utilizarse hasta aproximadamente los 2 o 3 años. El momento de pasar a la bañera convencional depende sobre todo del desarrollo del niño, más que de una edad fija.
Señales que conviene observar
Un niño capaz de sentarse solo de forma estable y mantenerse sin apoyo durante el baño muestra una autonomía postural suficiente para plantearse la transición. También conviene comprobar el peso y la estatura del niño, que suelen estar limitados por el fabricante.
Un cambio progresivo, no brusco
Es posible colocar temporalmente una alfombrilla antideslizante o un asiento de baño en la bañera grande, mientras el niño gana confianza, antes de prescindir de cualquier soporte.
La seguridad sigue siendo la prioridad
Sea cual sea la edad, la supervisión activa de un adulto sigue siendo indispensable durante el baño, incluso cuando el niño se mantiene sentado solo. La profundidad del agua debe mantenerse limitada, independientemente de la bañera utilizada.
Un producto pensado para durar
Una bañera plegable con soporte de dimensiones adecuadas acompaña al niño durante más tiempo que una bañera rígida convencional, antes de pasar a la bañera para adultos. Además, su plegado facilita guardarla cuando deja de utilizarse.
Para seguir reflexionando sobre la estimulación durante el baño, consulta nuestro artículo sobre el baño y la estimulación sensorial. También puedes consultar nuestra guía de mantenimiento de productos para bebés. Si tienes alguna pregunta, consulta nuestras preguntas frecuentes.